Y bueno, creo que uno decide en su vida cambiar a veces el rumbo de ella, dedicarse a ciertos oficios que le pueden dar satisfacción personal y también buscar momentos en los cuales la vida misma te impulsa a solo disfrutar. Así nació lo que nosotros tres desde su fundación denominamos, nombramos y bautizamos desde un aspecto poco religioso: "El club de la sopa de tomate". Todo comenzó en la casa de todas partes, en un municipio cercano a la ciudad de Medellín una cierta tarde de cualquier domingo de cualquier año de hace mucho tiempo. Tres amigos que en realidad tienen cierto gusto por el arte decidimos reunirnos para preparar un poco de comida y contarnos las incidencias normales de cualquier persona que se levanta a diario, cumple sus oficios e intenta salirse de ellos para sentirse "diferente". El tema de conversación era un viaje programado a Europa de uno de nosotros. Nos encontramos antes del medio día en las afueras de un supermercado cerca para conseguir todos los ingredientes y como no todo era improvisado ya teníamos el menú preparado en la cabeza, J era experto además de hacerlo todo bien en el buen arte de la cocina, sabía de antemano que la sopa de tomate era lo que quería hacer para el plato principal aunque en realidad era la simple sopa que tomamos de primerazo en un almuerzo y para el plato fuerte teníamos pescado y vegetales para acompañarlo con una riquisima ensalada. La comida estuvo amenizada con un buen vino blanco de los que muchos podrían llamar como "baratos" o "corrientes", pero para nosotros tres, los fundadores excelsos del club era un buen trago que nublaría por unos instantes nuestras cabezas y de fondo musical nos acogía un grupo argentino-uruguayo que nos traía abrumados por no decir fanatizados: bajofondo, un tanguito contemporáneo que envolvía el ambiente para hacerlo acogedor e inmemorable. Que mas podíamos pedir: comida deliciosa, música, buen vino y una compañía difícil de encontrar en estos agitados tiempos. Todo había comenzado, el club de la sopa de tomate estaba hecho y nosotros sus tres papás estabamos tan ilusionados con aquel exquisito momento que sin duda se repetiría muchas veces que no teníamos mas sino desearle buena suerte y buen viaje a J que se nos iba para Europa.
(C) tomate pequeño
jueves, 19 de noviembre de 2009
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