lunes, 20 de febrero de 2012
Leyendo, leyendo, soñando
Desde hace varios días me da vueltas a la cabeza el mismo asunto, no se si a todos les pasa a esta edad pero es algo que se repite con frecuencia, el hecho de hacer los benditos análisis a todo como si fueramos una multinacional o tuvieramos que presentar liquidación anual, que si estoy haciendo dieta y comiendo saludable, que tengo en mis haberes materiales, como esta mi pareja, cuantos amigos tengo, como está mi familia, como me veo al espejo. Son tantas cosas como días tenemos en nuestro calendario, creo que porque el ser humano en su infinita ignorancia presiente que se le acaba el tiempo y comienza a proyectarse y mirar hacia atrás haber que a construido en la vida y que le falta por hacer. Hasta hace poco no me importaba mucho lo que psasra con mi vida y tampoco tenía la necesidad de hacerlo pero de unos meses para acá me entró la sensación de comenzar a pensar en todo lo que he hecho y que he dejado de hacer, pensar con quien estoy, para donde va mi vida, y darle y darle vueltas a la cabeza tratando de deconstruir lo que hasta ahora me había costado hacer en treinta años. Lo único que me revolvía el estómago ya lo estoy tratando de superar y es el hecho de buscar la mejor compañía para mi vida, aunque doloroso creo que era necesario hacerlo porque de acá en adelante y como lo decía uno de mis escritores favoritos comenzamos a constituir un olvido, tal vez el olvido que seremos, he desechado una simbiosis con otro que simplemente me hacía daño o tal vez no aportaba sufucientes nutrientes a mi ya envolatada vida, corte los vínculos y decidí alejarme, con suma tristeza porque ha sido un duelo amargo pero que mas dá, las decisiones difíciles son dolorosas. Con mi familia estoy tratando de llevar la fiesta en paz, sé que hay muchos remolinos y agujeros negros pero creanme, no me quiero perder en un tunel oscuro, estoy tratando de tensionar el caucho sin que tenga que romperse. A pesar de todo, de todo no hay asomo de arrepentimiento ante nada, los días que trascurren por esta ciudad son solo el resultado de lo que deseo para mi mismo. ES muss sein...
jueves, 19 de noviembre de 2009
Hace mucho mucho tiempo los tomates llegaron
Y bueno, creo que uno decide en su vida cambiar a veces el rumbo de ella, dedicarse a ciertos oficios que le pueden dar satisfacción personal y también buscar momentos en los cuales la vida misma te impulsa a solo disfrutar. Así nació lo que nosotros tres desde su fundación denominamos, nombramos y bautizamos desde un aspecto poco religioso: "El club de la sopa de tomate". Todo comenzó en la casa de todas partes, en un municipio cercano a la ciudad de Medellín una cierta tarde de cualquier domingo de cualquier año de hace mucho tiempo. Tres amigos que en realidad tienen cierto gusto por el arte decidimos reunirnos para preparar un poco de comida y contarnos las incidencias normales de cualquier persona que se levanta a diario, cumple sus oficios e intenta salirse de ellos para sentirse "diferente". El tema de conversación era un viaje programado a Europa de uno de nosotros. Nos encontramos antes del medio día en las afueras de un supermercado cerca para conseguir todos los ingredientes y como no todo era improvisado ya teníamos el menú preparado en la cabeza, J era experto además de hacerlo todo bien en el buen arte de la cocina, sabía de antemano que la sopa de tomate era lo que quería hacer para el plato principal aunque en realidad era la simple sopa que tomamos de primerazo en un almuerzo y para el plato fuerte teníamos pescado y vegetales para acompañarlo con una riquisima ensalada. La comida estuvo amenizada con un buen vino blanco de los que muchos podrían llamar como "baratos" o "corrientes", pero para nosotros tres, los fundadores excelsos del club era un buen trago que nublaría por unos instantes nuestras cabezas y de fondo musical nos acogía un grupo argentino-uruguayo que nos traía abrumados por no decir fanatizados: bajofondo, un tanguito contemporáneo que envolvía el ambiente para hacerlo acogedor e inmemorable. Que mas podíamos pedir: comida deliciosa, música, buen vino y una compañía difícil de encontrar en estos agitados tiempos. Todo había comenzado, el club de la sopa de tomate estaba hecho y nosotros sus tres papás estabamos tan ilusionados con aquel exquisito momento que sin duda se repetiría muchas veces que no teníamos mas sino desearle buena suerte y buen viaje a J que se nos iba para Europa.
(C) tomate pequeño
(C) tomate pequeño
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